Serrella, o la pirenaica alicantina desde Fageca

La cúspide de una de las sierras más exigentes de Alicante —la Serrella— aún conserva los restos del que, según se cree, fue el castillo islámico situado a mayor altitud de la provincia.

Son varios quienes coinciden en afirmar que la fascinante Serrella constituye una de las montañas más gratificantes de Alicante, a la par que exigente. Incluso, hay quien se refiere a esta sierra como la más «pirenaica» de la zona, pues cuenta con grandes acantilados, espaciosos collados, extensas pedreras y cautivadoras formaciones rocosas como els Frares —también llamados cuchillos o agujas— de Quatretondeta, entre otras virtudes, como un singular barranco, con forma de glaciar, que desciende hacia Beniardà. De hecho, uno de sus picos recibe el nombre de la Mallada del Llop (1361 msnm), pues, según cuenta la tradición, en estos parajes fue abatido el último lobo alicantino. El pico homónimo a la sierra (1359 msnm) y el Pla de la Casa (1379 msnm) —cumbre del conjunto— son los otros dos oteros más destacados de la Serrella. Esta cuenta con frondosos pinares, así como con otras especies arbóreas menos frecuentes en las sierras del entorno, como el tejo o el acebo. Asimismo se observan pequeños grupos de rosal silvestre (Rosa canina) y cerezo —este, tal vez procedente de viejos cultivos del entorno—, además de una bella pradera de cojín de monja (Erinacea anthyllis) en el Pla de la Casa. Y es que la sorprendente Serrella se extiende unos 12 kilómetros de oeste a este —ligeramente curvada hacia el norte—, y se reparte entre los municipios de Benasau, Quatretondeta, Confrides, Fageca, Famorca, Beniardà y Castell de Castells, unificando las comarcas de El Comtat y las Marinas Alta y Baixa.

Serrella
Entorno sur de la fuente del Cuquero.

Desde la pequeña población de Fageca es posible ascender al espectacular Pla de la Casa, donde se encuentran los escasos —y casi imperceptibles— restos del Castillo de Xeroles, a 1379 metros de altitud. Una hipótesis sostiene que el nombre del citado municipio —repoblado en el siglo XVII con mallorquines— procede del vocablo valenciano faigeda (hayedo), por lo que, en tal caso, este rincon habría estado poblado por un pequeño bosque de hayas, siglos atrás. En el término del mismo pueblo se encuentra el yacimiento arqueológico de la Salema, datado en el Paleolítico Superior y en el cual se hallaron numerosos fragmentos óseos de grandes mamíferos cuaternarios, como el leopardo, la hiena manchada o el oso pardo. La cueva de Bernat se observa claramente durante el ascenso a la ya mencionada cumbre, por el barranco del Moro, y también en esta se hallaron algunos restos datados hacia el Paleolítico. Asimismo, esta cueva se utilizó, décadas atrás, como refugio para el ganado durante las horas centrales —y más calurosas— del día. Y ya en la cumbre —carente de vértice geodésico—, la cual se encuentra coronada por una pequeña cruz, se observan los escasos restos de los basamentos de la que, según algunos investigadores, pudo ser una torre fortificada de origen islámico, datada entre los siglos XI y XIII, y presuntamente reflejada en documentación histórica como Castell de Xeroles. Este habría sido, junto con otros tantos fortines de esta región montañosa, uno de los baluartes —el situado a mayor altitud— que el incansable mahometano al-Azraq controló, durante algunos años, tras la Conquista cristiana en el siglo XIII. Menor antigüedad presenta el gran pozo de nieve junto al que, antaño, se erigía la casa del nevatero, la cual dio nombre a esta bucólica pradera —el Pla de la Casa—. Su construcción parece remontarse al siglo XVIII y, como otros tantos pozos recolectores de nieve, cayó en desuso en los albores del siglo XX, tras la aparición del frío industrial. Actualmente carece de cubierta, aunque aún impresionan sus vertiginosos 13 metros de profundidad.

Pla de la Casa (Serrella)
Pla de la Casa (1379 msnm).

Por supuesto, existen numerosos itinerarios señalizados que recorren y permiten visitar cada rincón de la Serrella. El aquí propuesto es una parte del PR-CV 182 (9,5 km; dificultad media-alta) y discurre por algunos de los lugares anteriormente comentados, situados al sur de Fageca, la cual es, como ya se ha indicado, el punto de partida de esta ruta. El itinerario está bien señalizado con las correspondientes marcas de PR (rayas amarilla y blanca horizontales), por lo que tan solo hay que seguirlas, con atención, para no confundir estas marcas con las del itinerario marcado como PR-CV 168. Nada más salir de la población encontramos la fuente de l’Esperit Sant, la cual provee a un lavadero. Desde esta, algunos tramos de camino rural nos conducen al barranco del Moro, en cuyo interior observamos la cueva de Bernat y la fuente del Cuquero. La altitud de la última parte del ascenso nos permite observar, en la lejanía, el mar Mediterráneo y la singular villa de Altea, así como otros tantos lugares de la costa. El pozo de nieve del Pla de la Casa invita a hacer un alto en el camino, antes de coronar la montaña. Las vistas del entorno son sencillamente espectaculares, con sierras como las de Aitana, Aixortà o Benicadell, entre un sinfín de estas. Para completar la ruta circular, podemos seguir las marcas del PR-CV 182 hacia el collado Borrell y la fuente Roja. Superado este tramo, el itinerario se vuelve algo más monótono, aunque permite observar —desde un punto concreto y en la distancia— els Frares desde su parte oriental. También durante el descenso pasamos junto al denominado Pozo Romano, en torno al cual crecen, con fuerza, numerosos ejemplares de rosal silvestre. Algunos cultivos de secano nos acompañan —como al inicio— durante el último tramo del itinerario, hasta llegar al sosegado núcleo de Fageca.

La interminable Serrella y su entorno requieren paciencia y pocas prisas. Pero devuelven tranquilidad y, sobre todo, la sensación de haber reconectado con el mundo rural más agreste.

 

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Adán Agulló

Apasionado de la naturaleza y el patrimonio cultural. Técnico Superior en Sistemas de Telecomunicaciones e Informáticos. Autor de libros de viaje y senderismo; el último: «Paseos con historia por la costa de Alicante».

4 thoughts on “Serrella, o la pirenaica alicantina desde Fageca

  • 2 mayo, 2017 en 14:09
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    Pues tienes parte de razón Adán. Sin el material adecuado no era posible evolucionar con seguridad por todas las partes altas de estas cumbres de Serrella. En algunos lugares el paquete de nieve superaba ampliamente el metro y medio. Lo sorprendente fue ver en la cara norte de Aitana lugares con más de tres metros de nieve, un servidor y muchos más escalando corredores de nieve y hielo en las caras norte durante dos semanas. Pero, terminó el efímero sueño…de nieve y hielo…en nuestras montañas de Alicante.

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  • 5 abril, 2017 en 00:01
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    Muy interesante esta ruta! Tenemos ganas de hacerla desde hace tiempo y quisimos ir después de las nieves de este invierno pero no pudimos… pronto caerá!

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    • 5 abril, 2017 en 08:53
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      ¡Gracias por comentar Fran!
      Tras el fuerte temporal de enero yo no me habría atrevido, por lo escarpado del terreno y porque carezco del material adecuado (crampones y piolet). En el minuto 2:14 del siguiente vídeo se puede ver el Pla de la Casa con hielo: https://youtu.be/5iIQslfv5bg
      ¡Saludos!

      Responder

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