Camara: arte rupestre y restos fenicios en la cúspide de Elda

Con 841 metros de altitud, la sierra de Camara constituye un interesante balcón natural hacia el valle del Vinalopó.

El punto situado a mayor altitud del término eldense es bien conocido en el municipio, pues desde el núcleo urbano de Elda (Alicante) parte la ruta señalizada como PR-CV 221 que, con sus variantes, permite rodear, coronar y explorar la pequeña pero curiosa sierra de Camara y su entorno.

Castillo de Sax, visto de la umbría de Camara.

La longitud de esta ruta supera los 16 kilómetros, que se pueden reducir bastante si se inicia la excursión desde la misma base de Camara: bien desde el caserío homónimo (al norte de la sierra) o bien desde la bella peña del Marín (al sureste del macizo). En el primer caso, el ascenso es más suave, la senda está señalizada con marcas de PR y, además, pasa frente al abrigo de la Sangre, donde se pueden ver algunas pinturas rupestres. Esta senda también atraviesa, poco antes de llegar a la cumbre, el que debió ser el muro de un antiguo poblado, se cree que de origen fenicio. En cambio, desde el sureste la senda presenta un fuerte desnivel y algunos tramos resbaladizos.

Sierra de Cabrera.

En cualquier caso, con buen sentido de la orientación se pueden combinar las diferentes sendas —señalizadas o no— para conocer los rincones más interesantes de Camara. Desde la frondosa umbría de la sierra se obtiene una espectacular panorámica de Sax y la sierra de Cabrera, por lo que es totalmente recomendable incluir esta parte en nuestro itinerario. Asimismo, si se realiza el ascenso desde el abrigo de la Sangre, podemos abandonar momentáneamente la ruta marcada para dirigirnos al alto situado al oeste de la cumbre, ya que desde tal punto obtendremos una panorámica única de la cúspide de Camara, con la sierra del Cid al fondo y Elda-Petrer a sus pies. Además, desde el mismo punto, si echamos la vista hacia el oeste veremos, pegada a Camara, las fascinantes Barrancadas de la sierra de la Umbría y, al fondo, la sierra de Salinas.

Las Barrancadas, en la parte oriental de la sierra de la Umbría.

Alcanzada la cumbre, podemos regresar por el mismo camino (el sendero fácil y señalizado) o, bien, por la escarpada senda que desciende hacia la peña del Marín. La última opción es totalmente desaconsejable si se padece cualquier dolencia en piernas o espalda, pues hay pronunciados desniveles y terreno inestable en varios puntos. Si finalmente se ha optado por este abrupto camino, en la parte más baja veremos una senda a la izquierda que, en poco tiempo, nos conduce de vuelta al caserío de Camara.

 

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Adán Agulló

Apasionado de la naturaleza y el patrimonio cultural. Técnico Superior en Sistemas de Telecomunicaciones e Informáticos. Autor de libros de viaje y senderismo; el último: «Paseos con historia por la costa de Alicante».

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