Xàtiva: la ciudad que se convirtió en infierno

Felipe V ordenó quemar la ciudad valenciana de Xàtiva el 19 de junio de 1707, durante la Guerra de Sucesión.

Al sur de la provincia de Valencia y, más concretamente, en la comarca de La Costera —de la cual es capital—, se encuentra una de las ciudades pioneras en la fabricación de papel en Europa occidental. Y es que Xàtiva ostenta, orgullosa, el título de ciudad desde el año 1347, el cual le fue otorgado por el rey Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso. Asimismo fue, junto con Orihuela y Valencia, una de las ciudades más importantes del Reino de Valencia, pues en Xàtiva nacieron dos papas, además de diferentes artistas y personalidades destacadas como el papa Alejandro VI (1431-1503) o el polifacético catedrático Vicente Boix (1813-1880), presidente honorario de Lo Rat Penat.

El perfil actual de Xàtiva viene presidido por su castillo, compuesto por los denominados castillos «menor» y «mayor». Tanto el conjunto de la fortaleza, como la ciudad, sufrieron los efectos de diferentes terremotos ocurridos en el año 1748. Entre otros edificios, la iglesia de Santa Tecla sufrió diferentes desperfectos y, debido a que ya había resultado dañada en el año 1707, durante la Guerra de Sucesión, se vino abajo. Esta guerra, surgida tras el fallecimiento de Carlos II de España sin descendencia, sería la que convertiría la ciudad de Xàtiva en un verdadero infierno.

Iniciado el conflicto bélico, en el cual se enfrentaban los partidarios de Felipe V de Borbón y los del archiduque Carlos de Austria, y justo tras la cruenta Batalla de Almansa —en la cual salió victorioso Felipe V—, las tropas del Borbón, comandadas por el caballero francés d’Asfeld, asediaron la ciudad austracista de Xàtiva durante varias semanas hasta que, finalmente, esta capituló el 6 de junio de 1707. Días más tarde, los supervivientes setabenses fueron deportados a Castilla y, como represalia por la fuerte resistencia austracista y para ejemplo del resto de lugares que apoyaban al archiduque Carlos de Austria, la ciudad fue incendiada por orden de Felipe V. Ocurrió el 19 de junio de 1707 y, sobre todo, fueron destruidos los edificios oficiales, así como los archivos municipales en los que se hallaban multitud de documentos referentes a los extensos territorios pertenecientes a la Gobernación de Xàtiva.

Afortunadamente, la ciudad no fue quemada por completo y, aunque quedaron algunos edificios en pie, le fue arrebatado el nombre para ser rebautizada como Colonia Nueva de San Felipe, pues la intención de Felipe V era borrar Xàtiva de la memoria y del propio mapa. Así, ordenó que se derribase cuanto había quedado en pie y que se erigiera una nueva urbe, lo cual no se terminó de realizar por falta de presupuesto. El conjunto de tales acciones, o intenciones de Felipe V, son actualmente conocidas como El Exterminio de Xàtiva.

En torno a un siglo más tarde y, en parte, gracias a la labor del historiador setabense Joaquim Llorenç Villanueva, la ciudad de los socarrats («chamuscados», apelativo que hace alusión a la quema de Xàtiva) recuperó su nombre en las Cortes de Cádiz. Pero poco, o nada, se pudo hacer entonces para recuperar el patrimonio perdido, así como las numerosas vidas que siempre se llevan consigo las atroces e inhumanas guerras.

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Adán Agulló

Apasionado de la montaña, el senderismo y el patrimonio cultural. Autor de los libros Sendas y Leyendas de Alicante, Rutas con historia por el entorno de Elche y Paseos con historia por la costa de Alicante.

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