Gorafe: el desierto policromático heredero de un lago extinto

Badlands y otras formaciones geológicas de gran belleza, labradas por el incesante paso del tiempo y las inclemencias climatológicas, conforman uno de los espacios de mayor interés del Geoparque de Granada. La UNESCO otorgó tal reconocimiento a esta extensa área en el año 2020. El desierto de Gorafe no es un lugar para todos los públicos. Es un enclave para visitar con calma y con los ojos bien abiertos.
Gorafe: un paisaje quebrado
A menudo asociamos la palabra desierto a una inmensa extensión de arena y dunas. No es el caso de Gorafe. Cientos de escarpadas gargantas y cañones fluviales componen este insólito páramo, situado en la comarca de Guadix. Los materiales principales que lo conforman son arcillas y margas de diversos colores y tonalidades. Algo digno de ver en diferentes momentos del día, según incida la luz del sol con mayor o menor intensidad, según sea el ángulo del astro rey.
Los caminos y sendas discurren en muchos tramos cerca de vertiginosos acantilados y crestas arcillosas. La planicie agrícola —el llano de Olivares— que precede al desierto desde el sur, contrasta fuertemente con este paisaje quebrado. En algunos puntos, los desniveles superan los 150 metros. Algo que, sin duda, no representa ningún obstáculo para la frecuente cabra montés o el buitre leonado. No es raro observarlo en su vuelo paciente en las alturas, oteando el terreno en busca de alimento. Otros pequeños mamíferos y aves subsisten con la escasa vegetación de la zona, así como con la humedad presente en el interior de algunas ramblas.
En torno al desierto, pequeños pueblos siguen hoy habitados gracias a la agricultura. Los valles de los ríos Gor, Fardes y Guadiana Menor son fértiles y productivos. Sin embargo, el turismo rural y de naturaleza está ganando fuerza en los últimos años. Tanto en Gorafe como en Villanueva de las Torres o Bácor, así como en muchos otros pueblos del geoparque, existen casas cueva habilitadas como alojamientos turísticos. También hay varias empresas que ofrecen rutas en vehículos todoterreno.

Vestigios de un lago endorreico
Millones de años atrás, el conjunto de lo que hoy comprende el geoparque quedó cerrado en una depresión del terreno. Las montañas flanqueaban esta extensión y, en consecuencia, todos los cursos de agua —ríos, ramblas, barrancos y torrentes— desembocaban en su interior, sin posibilidad de salida. Con el paso del tiempo, se formó un lago que creció y existió a lo largo de cientos de miles de años (tal vez millones, según algunas fuentes).
Durante todo ese largo tiempo, las repetidas lluvias torrenciales arrastraban multitud de sedimentos al interior del lago. Se formaron capas compactadas de diferentes materiales: arenas, yesos, cantos rodados, arcillas o calizas. Estos flujos de detritos se pueden observar claramente en la actualidad. Tan solo hay que levantar la vista y observar detenidamente las paredes y taludes del geoparque y del desierto de Gorafe.
Finalmente, los cambios en el relieve del terreno provocaron que el lago se vaciara. El proceso comenzó hace unos 500000 años. La ingente cantidad de agua almacenada en esta antigua cuenca endorreica comenzó a fluir con fuerza hacia el exterior, arrastrando sedimentos y excavando cañones y cárcavas a su paso. Hoy, el proceso erosivo sigue adelante debido a las inclemencias del tiempo.
Mad Max en Gorafe
Vehículos todoterreno —también motocicletas y caravanas 4×4— recorren el desierto de Gorafe a través de sus estrechos caminos de tierra, levantando nubes de polvo tras de sí. Cuando dos de estos vehículos grandes se encuentran de frente en un tramo estrecho, es todo un espectáculo observar cómo esquivan el riesgo de rodar rambla abajo. En algunos puntos la caída puede ser fatal. No se trata de pequeños desniveles. En muchos lugares son precipicios.
Uno de los itinerarios más habituales de los aventureros motorizados surca unos 24 kilómetros de este territorio agrietado. La exploración suele tener su punto de inicio en el puntal de Don Diego, desde donde el camino avanza al mismo tiempo que pierde altitud y serpentea entre ramblas y angostos barrancos. El objetivo es alcanzar el área conocida como Los Colorados. Aquí, diversos cerros revelan hipnóticas tonalidades rojizas que contrastan con los colores grises y ocres de otras áreas del desierto.
El regreso al puntal se realiza por otro camino, en constante subida y con la misma atención que exige el lugar. Esta es una forma sencilla y accesible de descubrir y admirar este paisaje yermo y hostil. Sin embargo, apenas se pisa y se siente el desierto con los pies en algunas paradas. Se observa principalmente desde el interior del vehículo, a través de un cristal. Hay quien tiene suficiente con eso. Otras personas prefieren vivir la experiencia de otro modo. Formar parte del lugar durante unas horas.

Los caminantes del desierto
Los exploradores más curiosos deciden recorrer el desierto de Gorafe a pie. No es una actividad recomendable para cualquier persona. Se necesita buena forma física y, si no se presta especial atención, es fácil perderse. Es necesario tener muy buen sentido de la orientación, así como contar en la mochila con todo lo necesario para hacer frente al áspero entorno. No hay fuentes de agua potable. Además, en otoño e invierno, la temperatura puede ser gélida a primera hora de la mañana. Incluso puede haber densos bancos de niebla.
Conocer los diversos recovecos del desierto andando nos permite una experiencia más pausada y placentera. Observar e intentar analizar y comprender los estratos del extinto lago endorreico es algo que toda persona debería hacer al menos una vez, aunque pocas lo hacen. No menos protagonismo merecen las resistentes plantas que crecen en estas tierras baldías. Por otra parte, la observación del paisaje no debería ser únicamente de frente, en el sentido de la marcha; mirar hacia atrás nos ofrece otra perspectiva de este irrepetible entorno.
Ante todo, es necesario andar con respeto por este paraje inhóspito. En alguna ocasión ya se ha rescatado a personas desorientadas en el desierto de Gorafe. También ha ocurrido algún que otro incidente con vehículos motorizados y, en este caso, quienes no frecuentan caminos de tierra tal vez desconocen que la cobertura “off-road” no suele estar activada por defecto en las pólizas de seguro.
Rutas senderistas en Gorafe
Existen tres rutas de senderismo homologadas y señalizadas para recorrer el desierto de Gorafe. La más corta es de unos 9 kilómetros, discurre por su sector occidental y conecta la Cañada de la Ventana con Los Campillos, en una ruta circular señalizada como SL-A 278. Otra de las rutas tiene su punto de inicio en el puntal de Don Diego y llega a Los Coloraos, para regresar posteriormente al puntal por otro camino, en un recorrido de unos 24 kilómetros señalizado como PR-A 426. Por último, la ruta marcada como PR-A 425 parte de Villanueva de las Torres y llega a Los Coloraos, en un recorrido lineal de unos 13,5 kilómetros (solo la ida).
Una cuarta opción es hacer un tramo corto de alguna de las rutas, o bien acortar la PR-A 426 atajando por la fuente del Carrizal, aunque esta es una opción para personas expertas, ya que perdemos toda señalización. En este caso, el itinerario queda en unos 14 kilómetros. La senda es casi imperceptible al pasar la citada fuente y, además, debemos prestar mucha atención para abandonar la rambla de los Anchurones por la senda correcta. En las diversas aplicaciones de senderismo hay numerosos tracks con este itinerario, que es el que nosotros hicimos en algo más de cinco horas.

Gorafe cuenta también con un importante patrimonio prehistórico. En los alrededores de este pequeño pueblo granadino se han documentado más de 240 dólmenes. Algunos de estos se encuentran realmente cerca unos de otros —a escasos metros—, motivo por el cual podemos observar varios ejemplos de estos antiguos monumentos funerarios en muy poco tiempo. El Centro de Interpretación del Megalitismo, ubicado en el pueblo, es un buen punto de inicio para descubrir y comprender estos vestigios milenarios.
Los entusiastas de la geología no deben omitir la parada junto a la carretera, hacia Alicún de las Torres, para observar la discordancia de Gorafe. La singular escena muestra estratos casi verticales situados bajo estratos totalmente horizontales. Decenas de millones de años separan el momento en que se depositaron unos y otros, dando lugar a esta discordancia angular erosiva.
Una sola jornada no es suficiente para conocer Gorafe y su entorno. El desierto ofrece los ya mencionados itinerarios señalizados, pero también hay decenas de opciones para quien se atreve a explorar por su cuenta. Como hemos comentado, también el megalitismo cobra especial relevancia en este rincón de Granada y podemos visitar varios dólmenes a través de diferentes rutas. Pero hay mucho más en los alrededores: petroglifos, acequias históricas donde crece una planta endémica del lugar y, en pocas palabras, un colosal geoparque con mucho por descubrir.
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