Los Odres: ruta con nieve en la cúspide de Murcia

Junto con los picos de Revolcadores y del Obispo, Los Odres constituye uno de los tres puntos más elevados de la Región de Murcia.

A muy poca distancia de las provincias de Albacete y Granada, pero aún en el interior de Murcia, encontramos la sierra de Moratalla, la cual corona la región murciana con 2014 metros de altitud sobre el nivel del mar en el pico del Obispo. La misma sierra cuenta con los picos de Revolcadores, con 1999 msnm, y Los Odres, con 1878. Se puede realizar una ruta recorriendo los tres picos, para lo cual es necesario prestar especial atención, ya que la orografía del terreno puede llevar a fáciles confusiones.

Los Odres
Los Odres (1878 msnm) y camino del collado del Pino Gordo.

Pero ascender con nieve, por vez primera y a la aventura, es otra historia. Ese fue nuestro caso y, pese a que realizamos la ruta una semana después del temporal de diciembre de 2016, que tantas precipitaciones dejó en Alicante y Murcia, anegando además los campos de Cartagena, aún encontramos nieve. Mucha nieve. Más de la que esperábamos, pues aquello que fue lluvia en cotas más bajas, en esta y otras sierras fue una espesa capa de nieve que, muy probablemente, superó el medio metro en algunos puntos.

Decidimos realizar el ascenso desde el recóndito caserío de Inazares (pedanía de Moratalla), situado a nada menos que 1350 msnm. En el pequeño núcleo de casas existen algunos paneles informativos sobre la fauna del entorno y sobre el PR-MU 105, que asciende al pico del Obispo desde Inazares, por lo que, en principio, la ruta consiste en seguir las marcas de PR (amarilla y blanca horizontales; una sobre la otra). Si se conoce la zona, no hay pérdida, pero si se va de forma improvisada y sin mucha planificación —lo cual también tiene su atractivo, por eso de ver cómo te desenvuelves—, lo primero en lo que uno se fija es aquello que más destaca, es decir, en el pico de Los Odres, el cual se observa perfectamente definido desde el principio de la ruta.

Los Odres (Moratalla)
Pisadas en la falda noroeste de Los Odres.

En aquel momento no lo sabíamos, pues sencillamente seguíamos las marcas de PR y frente a nosotros veíamos aquel pico, pero desconocíamos cuál era. Y cuando perdimos las marcas de PR —porque las perdimos bajo tanta nieve—, decidimos seguir unas pisadas bien definidas que se dirigían hacia aquel pico, en lugar de otras que —después lo supimos— ascendían al pico del Obispo. Pasado un rato, comprobamos que aquellas pisadas que seguíamos no parecían discurrir por una senda clara, pero finalmente salimos a un camino, y después a un collado, desde donde la subida a Los Odres se veía muy fácil. O eso parecía.

Tras consultar después en casa la cartografía de la zona, pude saber que aquel collado era el del Pino Gordo y que el pico en cuestión era Los Odres. Fue en aquel collado donde dudamos sobre si ascender a aquel pico desconocido o dar la vuelta, ya que el tiempo se nos echaba encima y no queríamos que se nos hiciera de noche en una sierra desconocida y nevada. Pero deliberando, allí en el collado del Pino Gordo, aparecieron dos excursionistas de Lorca a quien preguntamos lo mismo que ellos nos iban a preguntar. No, ni ellos ni nosotros conocíamos la zona, ni sabíamos a qué pico concreto ascendíamos. Pero iban tan decididos a coronar aquel pico que les seguimos y, juntos y tras pisar arduamente espesores de más de dos palmos de nieve, llegamos satisfechos al vértice geodésico, desde donde pudimos observar otras sierras del entorno, y lejanas, igualmente nevadas: la Sagra, la sierra de María, Sierra Nevada, etc.

La Sagra (Granada)
Sierra de la Sagra (2381 msnm; Granada).

No nos entretuvimos durante mucho tiempo en el vértice. Durante la bajada pudimos adivinar que aquel camino por el que habíamos llegado al collado debía llegar a Inazares, pues se dirigía claramente hacia allí y en el collado se cortaba. Y eso hicimos, descender por aquel camino y, en menos de lo que habíamos previsto, allí estábamos, tomando un café en la tranquila plaza del caserío de Inazares. Un lugar y una sierra que nos sorprendieron para bien.

 

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Adán Agulló

Apasionado de la montaña, el senderismo y el patrimonio cultural. Autor de los libros Sendas y Leyendas de Alicante, Rutas con historia por el entorno de Elche y Paseos con historia por la costa de Alicante.

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