El malogrado, aunque emblemático, Pantano de Elche

El pantano de Elche, conocido por la gran mayoría de los ilicitanos, nunca cumplió al cien por cien su función, ya que fue erigido para retener las aguas del río Vinalopó y, así, abastecer a los cultivos agrícolas del municipio. Pero estas aguas, al quedar estancadas, aumentaban su salinidad convirtiéndose en no aptas para la mayoría de cultivos del campo ilicitano.

La escasez de agua —tanto para consumo humano como para regadío— fue un problema inherente a la ciudad de Elche debido a las limitadas precipitaciones, los insuficientes manantiales de agua dulce y la salinidad del río Vinalopó. Pero unos pocos cultivos del campo ilicitano resisten, hasta cierto punto, las aguas salobres del río y han sido irrigados con estas desde tiempos inmemoriales.

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Panorámica del Pantano de Elche.

Fue a finales del siglo XVI, cuando varios de los cultivos locales comenzaron a disminuir rápidamente, lo cual, lógicamente, repercutiría negativamente en la economía ilicitana. En consecuencia, el 16 de julio de 1589, se acordó la construcción de una presa para así poder irrigar los cultivos incluso en épocas de sequía. Pero, previamente a la construcción, se debía comprobar el resultado de la presa que se estaba construyendo en Tibi, la cual abastecería a la ciudad de Alicante. En el año 1632 se inició la construcción, con el maestro de obras Juanes del Temple al frente. Desafortunadamente, la presa fue destruida el 3 de septiembre de 1793 tras una abundante avenida de agua; quedó inutilizada hasta el 1 de abril de 1843. El maestro Don José González estuvo al mando de las obras de reparación, las cuales tuvieron su inicio el 21 de junio de 1842.

Puesto que el Gobierno local carecía de medios para costear la citada reparación, la presa pasó a titularidad de los propietarios de la Acequia Mayor y Acequia de Marchena, el 1 de abril de 1842 y, posteriormente, se realizó la reparación. Tal vez no se tuvo en cuenta, o se desconocía, un documento con fecha del 5 de diciembre de 1671, firmado por los Marqueses de Elche, en el cual se dejaba constancia de la mala calidad de sus aguas, calificándolas como no aptas para el regadío. A principios del siglo XX, se construyó el Canal de Desvío (o de Desviación) para evitar que las aguas del Vinalopó se mezclasen con las del pantano; este hecho corroboraba el texto de 1671.

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Anátidas en el interior del Pantano de Elche.

En la actualidad, el pantano —cuya compuerta reguladora estuvo averiada entre los años 1995 y 2008— retiene agua y constituye un importante humedal. Pero esta interesante obra de ingeniería hidráulica aún no está declarada formalmente como Bien de Interés Cultural, petición que se realizó por vez primera en el año 2003 y que se reiteró un año más tarde para incluir la Acequia Mayor y las diferentes construcciones asociadas; el procedimiento de declaración como BIC, del conjunto, se encuentra incoado desde hace más de diez años.

La presa del pantano, junto con el yacimiento arqueológico del Castellar de la Morera y el Canal de Desviación, así como otros puntos de interés situados en el entorno, aparecen en el libro Rutas con historia por el entorno de Elche, en el cual se propone una visita a todos estos lugares; pues para valorar nuestro patrimonio no hay nada mejor que conocerlo.

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Adán Agulló

Apasionado de la naturaleza y el patrimonio cultural. Técnico Superior en Sistemas de Telecomunicaciones e Informáticos. Autor de libros de viaje y senderismo; el último: «Paseos con historia por la costa de Alicante».

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