Pozos de nieve: ¿Serían útiles actualmente?

Numerosas sierras de Alicante, Murcia y de otros puntos de la Península Ibérica cuentan con diferentes pozos de nieve (también llamados cavas, neveras o neveros), mejor o peor conservados, que se utilizaron hasta mediados del siglo XX para la producción y almacenaje de hielo.

El pozo más popular de Alicante

La Cava Gran d’Agres (también llamada Cava dels Arcs, Arquejada o del Montcabrer), se encuentra a 1120 metros de altitud, en el extremo noreste de la sierra de Mariola (Agres, Alicante). Esta es, sin duda, la más representativa de las sierras alicantinas, ya que conserva los arcos de piedra que sostenían la cubierta (o tejado) del pozo. El interior de la Cava Gran (imagen principal de este artículo) consiste en un enorme agujero excavado en el suelo, de 2000 metros cúbicos capacidad y con gruesos muros de contención que, desde marzo del año 2016, puede ser visitado gracias a los trabajos de restauración llevados a cabo desde 2014. Entre otras tareas, se instaló una escalera metálica que permite el acceso al fondo del nevero.

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Cava d’En Miquel (sierra de Mariola).

Producción del hielo

El hielo se producía recogiendo la nieve caída en torno a los correspondientes pozos, la cual se prensaba en sucesivas capas horizontales y, entre estas, se añadía el mismo número de capas de paja, para facilitar el posterior corte de los bloques de hielo. Cada pozo podía contar con diferentes puertas (o accesos) a diferentes niveles de altura, para acceder por el adecuado, en función de la cantidad de hielo almacenado.

Posteriormente, cuando llegaban los meses cálidos, el hielo era transportado, con carros tirados por caballos y mulas, durante la noche para evitar que se derritiera. Mucho de estos carros llegaban a los puertos de la costa, desde donde partían decenas de barcos, cargados con hielo, hacia las Islas Baleares y el norte de África.

¿Cuándo se utilizaron?

La mayoría de los pozos de nieve que encontramos en las sierras de Alicante están datados entre los siglos XVII y XVIII. Como ya se ha indicado, cayeron en desuso a mediados del siglo XX, momento en el cual comenzó a extenderse el frío industrial mediante maquinaria eléctrica de fabricación de hielo.

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Cava de l’Habitació (sierra de Mariola).

¿Los podríamos usar hoy?

En la actualidad necesitamos y utilizamos la electricidad para producir hielo, pero imaginemos que aún no hubiéramos averiguado cómo generar y aprovechar la electricidad.

Entre otras cosas, la evolución demográfica e industrial habría sido mucho menor durante los últimos cien años, en todo el planeta. Y, volviendo al hielo, tendríamos que recurrir a los maltrechos pozos de nieve, aunque difícilmente conseguiríamos almacenar la misma cantidad de hielo que tiempo atrás.

Diferentes estudios, llevados a cabo en los últimos años, demuestran que la temperatura media anual, a nivel global, ha aumentado ligeramente, pero lo suficiente para que las nevadas no caigan con la misma frecuencia. En definitiva, posiblemente podríamos producir una pequeña cantidad de hielo y, tal vez, no la suficiente como para comerciar con este. Es más, quién sabe si no lo tendríamos que importar desde otras regiones más frías de la Península.

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Adán Agulló

Apasionado de la montaña, el senderismo y el patrimonio cultural. Autor de los libros Sendas y Leyendas de Alicante, Rutas con historia por el entorno de Elche y Paseos con historia por la costa de Alicante.

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