Río Seco: un modesto oasis en Pilar de la Horadada

Curiosas paredes areniscas, erosionadas por la acción del agua y del viento, protegen un pequeño y sorprendente reducto con una abundante biodiversidad.

Aves rapaces, reptiles y pequeños mamíferos (entre otros) habitan entre la frondosa vegetación de la rambla del río Seco, pese a estar ubicada junto a la gran urbanización del Pinar de Campoverde (Pilar de la Horadada, Alicante). En el sorprendente paraje, grandes arbustos de romero y lentisco comparten hábitat con plantones de palmito y madroño, así como con especies de mayor porte, como el taray o el pino carrasco. No es raro ver algunos ejemplares de lagartija colilarga o lagarto ocelado, así como diferentes especies de aves, como el ruiseñor o el petirrojo, entre otras.

Tarays
Vegetación en la rambla del río Seco.

El denominado río Seco no es un río como tal, sino una rambla aluvial que, además, recibe algunas filtraciones de agua de los cultivos cercanos. Desde la castigada sierra Escalona, recorre unos 19 kilómetros hasta desembocar en la costa —urbanizada por encima de sus posibilidades—, junto a la urbanización Mil Palmeras (Pilar de la Horadada). De todo este largo recorrido, destaca un tramo de unos 3 kilómetros, al que se accede desde el Pinar de Campoverde, donde encontramos una amplia área recreativa. En el lugar existen paneles informativos y señalización para seguir un itinerario concreto, de tipo circular, que permite visitar los puntos más característicos del río Seco.

Las primeras indicaciones nos conducen directamente a la rambla, a un primer y corto tramo de lecho arenoso, y pronto encontramos un abundante carrizal, sobre una finísima lámina de agua. Merece la pena caminar sin prisa y prestando atención, pues no es extraño ver algún que otro pequeño habitante, con alas o sin ellas, de este singular paraje. Tal vez, uno de los rincones más significativos son las paredes de roca arenisca, cuyos estratos más blandos han sido, notablemente, más erosionados que el resto. Además, junto a una de estas paredes observamos un pequeño pegaso grabado en la roca. Desde este punto, el itinerario nos conduce a la quebrada cueva Ahumá y, desde esta, al área recreativa, por un camino asfaltado. Por supuesto, es totalmente aconsejable ignorar estas indicaciones y regresar por el mismo camino, es decir, por el interior de la rambla, ya que así la podremos ver desde otra perspectiva.

Cueva Ahumá.
Cueva Ahumá.

Se trata de una excursión muy corta y muy sencilla, completamente apta para realizar con niños. Para completar el día podemos acercarnos al embalse de la Pedrera (Orihuela) o a las salinas de San Pedro del Pinatar (Murcia).

 

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Adán Agulló

Apasionado de la montaña, el senderismo y el patrimonio cultural. Autor de los libros Sendas y Leyendas de Alicante, Rutas con historia por el entorno de Elche y Paseos con historia por la costa de Alicante.

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