Charcos de Quesa (Valencia): ruta entre piscinas naturales y pinturas rupestres

Charcos de Quesa (Valencia): ruta entre piscinas naturales y pinturas rupestres

Además de bañarnos, desde los Charcos de Quesa podemos hacer una ruta de senderismo a las pinturas rupestres del abrigo del Voro, por el interior del sorprendente cañón del río Grande.

¿Qué son los Charcos de Quesa?

A muy poca distancia del pequeño pueblo de Quesa, en el interior de Valencia y protegidas por el cañón del río Grande, se encuentran las piscinas naturales, o pozas, conocidas como los Charcos de Quesa, en la comarca de La Canal de Navarrés.

Se trata de cuatro pozas situadas a muy poca distancia entre sí, cuyos nombres son Charco de la Cacerola, de las Fuentes, del Chorro y de la Horteta.

El baño está permitido en este fascinante paraje natural, aunque en verano se suele aplicar una pequeña tarifa (1 euro por persona y 2 euros por vehículo) por acceder a los Charcos de Quesa, ya que concentra una alta afluencia de visitantes durante los meses más calurosos del año.

Charcos de Quesa (Valencia): ruta por el río Grande.
Charcos de Quesa (Valencia).

Los Charcos de Quesa forman parte de la amplia zona montañosa conocida como Muela de Cortes y Macizo del Caroig, la cual fue un importante reducto de resistencia morisca, tras el decreto de expulsión del año 1609.

La ruta a los Charcos de Quesa y abrigo del Voro permite recorrer el interior del gran cañón del río Grande, de altas paredes y destacable vegetación, acompañada de agua en varios puntos de la excursión.

En el citado abrigo (una pequeña cueva) podemos ver unas interesantes pinturas rupestres, hoy protegidas por una reja, aunque bien conservadas y perfectamente visibles desde el exterior.

En función de las lluvias caídas durante las semanas o meses pasados, el río Grande aflora en determinados lugares del cañón, formando charcos o pequeños meandros, aunque en su mayor parte discurre bajo la gruesa capa de cantos rodados.

Ruta a los Charcos de Quesa (Valencia).
Charcos de Quesa (Valencia).

La ruta de senderismo para visitar los Charcos de Quesa es muy fácil y se puede hacer con niños. Si queremos hacer la ruta completa hasta las pinturas rupestres, esta cuenta con unos 14 kilómetros de recorrido (unas 4 horas) y permite conocer fascinantes rincones del cañón del río Grande.

¿Cómo llegar a los Charcos de Quesa?

Para llegar al punto de partida de esta ruta de senderismo por el río Grande debemos dirigirnos a la población de Quesa por la carretera CV-580 y, desde esta, al paraje y área recreativa de los Charcos de Quesa.

En el siguiente mapa de Google se muestra el punto al que debemos llegar con nuestro vehículo. Como se indica más arriba, durante los meses de verano se suele aplicar una tarifa para visitar los Charcos de Quesa, de 1 euro por persona y 2 euros por vehículo. No es necesario reservar, sino que la entrada se compra allí mismo.

Por otra parte, en la página web oficial de turismo de Quesa se indica que los perros deben permanecer atados en los Charcos de Quesa, aunque diferentes blogs aseguran que en la primera poza estos se pueden bañar.

Ruta a los Charcos de Quesa

Longitud: 14 kilómetros.
Duración:
4 horas.
Desnivel:
300 metros.
Tipo de ruta:
ida y vuelta por el mismo camino.
Dificultad:
moderada.

En el siguiente mapa de Wikiloc se puede ver el itinerario de esta ruta de senderismo por los Charcos de Quesa, río Grande y pinturas rupestres del abrigo del Voro.

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Comenzamos la ruta a los Charcos de Quesa y pinturas rupestres casi desde las mismas pozas, ya que del aparcamiento a los Charcos hay apenas una decenas de metros.

Desde la última piscina natural, que es el llamado Charco del Chorro, podemos subir por una senda situada a la derecha y continuar por el interior del cañón del río Grande, hasta llegar a las pinturas rupestres del abrigo del Voro.

Charcos de Quesa (Valencia): ruta por el río Grande.
Charco del Chorro (Charcos de Quesa, Valencia).

Para esto, debemos seguir las indicaciones del sendero de pequeño recorrido señalizado como PR-CV 203, que en menos de 2 horas nos conduce a las pinturas caminando por el río Grande, observando en todo momento las majestuosas paredes rocosas del cañón.

Esta ruta senderista no tiene pérdida, pues consiste en seguir, como ya se ha indicado, por el interior del cañón del río Grande en todo momento hasta encontrar, a la derecha, la senda que asciende a las pinturas rupestres del abrigo del Voro.

Charcos de Quesa (Valencia): ruta por el río Grande.
Ruta por el cañón del río Grande (Quesa, Valencia).

En este enclave se conservan en torno a medio centenar de pinturas de arte levantino, las cuales representan diferentes figuras como mujeres, arqueros y animales. Las más destacables corresponden a un conjunto de cuatro detallados arqueros que, según los expertos, escenificarían una danza ritual.

Abrigo del Voro, en el cañón del río Grande (Quesa).
Pinturas rupestres del abrigo del Voro.

Desde el abrigo del Voro, tan solo nos queda dar media vuelta y regresar al punto de partida, por el mismo camino. Si la época del año acompaña, podemos terminar esta fascinante ruta a los Charcos de Quesa y cañón del río Grande dándonos un baño en las refrescantes piscinas naturales.

¿Dónde comer cerca de los Charcos de Quesa?

En caso de no haber traído comida para hacer pícnic en el área recreativa, el pueblo más cercano es Quesa, y algo más alejados quedan Bicorp y Navarrés. Por tanto, la opción más rápida donde comer cerca de los Charcos de Quesa es este pueblo.

En Quesa podemos comer en el Bar La Parra o en el Bar Cordobés, ambos económicos, con buena puntuación y muy buenas reseñas en Google.

Así mismo, desde los Charcos de Quesa podemos llegar en unos 25 minutos al Bar Navalón (Bicorp), y en unos 20 minutos al Bar Cafetería Silvia (Navarrés), otros dos lugares con buenas reseñas y donde comer a buen precio.

Alojamiento cerca de los Charcos de Quesa

Ir a los Charcos de Quesa a pasar el día desde ciudades como Valencia o Alicante es una posibilidad, ya que el trayecto en coche dura una hora y treinta minutos en el primer caso, y veinte minutos más desde el sur.

Sin embargo, además de los Charcos de Quesa hay otros fascinantes rincones que ver en esta zona del interior de Valencia, como el río Fraile, los Chorradores de Navarrés o el Gorgo de la Escalera.

También merece la pena visitar los pueblos de esta zona. Un motivo más por el cual es totalmente aconsejable pasar una o dos noches en alguno de los alojamientos situados en los alrededores de los Charcos de Quesa.

Para los más aventureros, junto a los Charcos de Quesa se encuentra el Campamento de Río Grande, teniendo en cuenta que no dispone de las comodidades de un camping convencional, como pueden ser supermercado, bar-restaurante o agua caliente.

Una de las opciones de alojamiento más económicas cerca de los Charcos de Quesa son los apartamentos Balcón de las Fuentes, con capacidad para 4 personas, totalmente equipados y situados frente a la playa artificial de Playamonte (Navarrés).

Vídeo de los Charcos de Quesa

El programa España Directo, de RTVE, estuvo en los Charcos de Quesa grabando un muy breve vídeo, de poco más de 2 minutos, donde se pueden ver algunos rincones de este espectacular paraje natural.

La peste bubónica del siglo XVII en Quesa

Como dato curioso e histórico, la población de Quesa sufrió una epidemia de peste bubónica a finales del siglo XVII, que acabó con casi todos los vecinos. Tan solo algunos miembros de la familia de los García sobrevivieron, quienes hicieron un llamamiento para que otras familias de pueblos vecinos se trasladasen a Quesa, para lograr su repoblación.

Enlaces de interés:
Río Fraile (Bicorp, Valencia): descenso y ruta desde el camping.
Chorradores de Navarrés: ruta con agua, cómo llegar y dónde comer.
Ruta a los cuchillos de Contreras del río Cabriel.