La decadencia de los Chopos Ilicitanos

Hubo un tiempo, para muchos ilicitanos desconocido, en el cual los vecinos de Elche se desplazaban hasta el paraje de l’Aigua Dolça i Salà (agua dulce y salada) para pasar el día, bañarse en la Acequia Mayor —de mayor caudal y salada— y, al mismo tiempo y si el cuerpo lo requería, beber de la acequia del obispo Tormo —mucho más pequeña y dulce—. El paraje concreto fue, en gran parte, destruido con motivo de la construcción de la autovía A-7 y, actualmente, los escasos vestigios de l’Aigua Dolça i Salà se reducen a unos cuantos chopos ilicitanos (Populus euphratica) cuyo futuro es, más bien, incierto.

Los árboles en cuestión se encuentran en sendas líneas paralelas, a ambos lados de la Acequia Mayor y al norte de la autovía. Se trata de una especie alóctona única en Europa, procedente del valle del río Éufrates (Asia) y, entre las diferentes hipótesis, se cree que pudo ser introducida por los musulmanes en el sur de España, hace cientos de años.

Tan extraordinaria es su resistencia a suelos pobres y salinos que, tal vez, se plantaron en su origen en los márgenes de la Acequia Mayor para afianzar el erosionado terreno. Y, aunque se desconoce si antaño recibían algún tipo de cuidado o mantenimiento, lo cierto es que en la actualidad el paraje se encuentra en estado de abandono, lo cual, sumado a la inexistencia de ejemplares macho —lo nuevos ejemplares no nacen de semilla sino de sierpes y, por lo tanto, heredan cualquier carencia o enfermedad—, dificulta bastante la perdurabilidad de este árbol, pese a estar declarado como Comunidad Vegetal Protegida en normativa municipal.

Entre las diferentes características del chopo ilicitano, destacan los diferentes tipos de hoja que puede presentar un adulto —respecto a forma, todas duras al tacto—. Se trata de una especie de hoja caduca, por lo que pierde el follaje entre diciembre y enero y lo recobra entre abril y mayo. Y, aunque la especie puede alcanzar los quince metros de altura, los ejemplares de l’Aigua Dolça i Salà difícilmente sobrepasan los ocho.

Afortunadamente existen varios ejemplares, procedentes de vivero y obtenidos de sierpes, perfectamente adaptados en diferentes lugares de Elche como el Parque Municipal, la Glorieta y Hort del Monjo, entre otros lugares. Además, en el año 2012, Raúl Agulló junto con la Asociación Tamarit (asociación ilicitana de apoyo a jóvenes con discapacidad psíquica) consiguieron llevar a cabo un proyecto para la reproducción asexual del Chopo Ilicitano.

Varios colectivos locales, de la ciudad de Elche, siguen solicitando que las administraciones correspondientes actúen para conservar y divulgar este paraje. Hoy, día 1 de diciembre de 2015, lo he vuelto a visitar y no puedo decir más que lo siguiente: si no se actúa pronto, en breve ya no habrá nada que conservar…


Conoce diferentes lugares históricos y naturales del término municipal ilicitano con el libro Rutas con historia por el entorno de Elche.

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Adán Agulló

Apasionado de la naturaleza y el patrimonio cultural. Técnico Superior en Sistemas de Telecomunicaciones e Informáticos. Autor de libros de viaje y senderismo; el último: «Paseos con historia por la costa de Alicante».

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