El expatriado busto íbero de la Dama de Elche

Un 4 de agosto, hace poco más de un siglo, un mozo ilicitano golpeó con su azada, durante el laboreo del campo, la que parecía ser una simple aunque robusta roca. Inmediatamente, junto con los jornaleros adultos, la comenzaron a desenterrar, ya que revelaba una clara forma esculpida: habían hallado el que más tarde sería conocido como el busto íbero de la Dama de Elche, uno de los vestigios funerarios —cinerario, en realidad— iberos más estudiados de la Península. Eran los primeros en mirar a los ojos a aquella trabajada y misteriosa escultura, la cual pudo haber pasado más de veinte siglos escondida bajo tierra, pues está datada entre los siglos V-IV a. C..

Ocurrió en el año 1897 y, fruto de la casualidad, el joven que halló la Dama tenía el mismo nombre y primer apellido que el propietario de aquellas tierras —L’Alcúdia—, quien además era un reconocido médico. No era otro que el doctor Manuel Campello Antón, coetáneo del erudito y ferviente estudioso de la historia de Elche, Pedro Ibarra quien, asimismo, era un entusiasta investigador de campo en el yacimiento de L’Alcúdia.

Ramos y Esclapez
El arqueólogo Alejandro Ramos Folqués y Manuel Campello, descubridor de la Dama (década de 1960).

El hallazgo causó gran expectación entre los ilicitanos, aunque el busto fue vendido unas dos semanas más tarde al arqueólogo Pierre París, quien era delegado de Museo del Louvre. La venta de tal patrimonio no gustó a la sociedad municipal ni nacional e, incluso, Pedró Ibarra puso todos los medios para evitar que la Dama saliera de Elche, lo cual finalmente ocurrió. No fue hasta la década de 1940 cuando esta por fin regresó a la Península y, más concretamente, al Museo Nacional del Prado (Madrid), para ser trasladada más tarde, en la década de 1980, al Museo Arqueológico Nacional, también en la capital; aunque la ciudad de Elche siempre hizo lo posible por traer de vuelta a la Dama, de forma definitiva, a la tierra donde fue hallada: en octubre de 1965 y entre los meses de mayo y noviembre de 2006 estuvo en Elche, cedida temporalmente.

La Dama es, sin duda, el hallazgo más emblemático y conocido del yacimiento de L’Alcúdia, aunque en este se han encontrado otras piezas de similar importancia, muchas de las cuales —incluido el busto íbero— fueron labradas sobre la piedra arenisca extraída de las numerosas canteras locales, ubicadas al norte del término ilicitano.

Otros bustos contemporáneos son la Dama de Guardamar, hallada en el año 1987, o la Dama de Baza, hallada en 1971. Pero tal vez aún existan esculturas tan fascinantes como las citadas, esperando a ser descubiertas en otros puntos de la Península. Y es que el hecho de conocer la Historia nos permite no solo comprender la vida y sociedad actual, sino, además, trasladarnos a épocas pasadas a través de la imaginación.

Por cierto, el segundo apellido del descubridor de la Dama era Esclapez. Manolico falleció en el año 1965, dos meses después de la primera cesión temporal del busto a su ciudad de origen, a la edad de 86 años.


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Adán Agulló

Apasionado de la naturaleza y el patrimonio cultural. Técnico Superior en Sistemas de Telecomunicaciones e Informáticos. Autor de libros de viaje y senderismo; el último: «Paseos con historia por la costa de Alicante».

4 thoughts on “El expatriado busto íbero de la Dama de Elche

  • 12 noviembre, 2017 en 19:41
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    Apreciado Adán: “expatriado” es una palabra con connotaciones negativas. La Dama está en el mejor lugar posible: el Museo Arqueológico Nacional, junto a otras piezas de incalculable valor.
    Saludos y felicidades por su blog

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  • 3 agosto, 2016 en 19:04
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    Cuando la Dama volvió a España el 8 de Febrero de 1941 lo hizo al Museo Nacional del Prado, porque fue cambiada por bocetos y pinturas de de pintores franceses que eran de propiedad de este Museo. No fue hasta los años 80 cuando fue trasladada a su actual ubicación en el Museo Arqueológico Nacional (Madrid).

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