Al-Azraq y Jaime I: un tira y afloja de castillos y montañas en el siglo XIII

Al-Azraq y Jaime I: un tira y afloja de castillos y montañas en el siglo XIII

Tras la Conquista cristiana, al-Azraq y Jaime I se disputaron continuamente parte del territorio valenciano, y el caudillo musulmán llegó a controlar varias montañas y castillos.

La resistencia a la Conquista cristiana

Si nos remontamos al siglo XIII, a las tierras que más tarde pasarían a formar parte del Reino de Valencia, veríamos cómo algunos de estos territorios eran ocupados por los cristianos con relativa facilidad, pero también veríamos cómo el andalusí al-Azraq «el Azul» (o el de ojos azules) resistía a esta invasión junto a su milicia.

Fue, sobre todo en las montañas escarpadas del norte de la actual provincia de Alicante, donde los mahometanos se hicieron fuertes y, no solo se blindaron frente a las tropas de Jaime I, sino que posteriormente le arrebataron algunos de los castillos que el rey cristiano había conquistado.

El primer pacto y rebelión

Tras la llegada de los conquistadores cristianos a las actuales comarcas de las Marinas Alta y Baixa, al-Azraq y Jaime I firmaron un pacto en el año 1245, según el cual, el rey cristiano le permitía al caudillo musulmán seguir controlando seis de sus ocho castillos, bajo diferentes condiciones.

Pero, al parecer, al-Azraq tenía otros planes, y rendir vasallaje al rey Jaime I no era uno de ellos. Dos años después del citado pacto, el andalusí decidió tomar los castillos más cercanos a su territorio. La reacción del rey cristiano no se hizo esperar.

Esto desencadenó que Jaime I decretase la expulsión de los musulmanes del Reino de Valencia y, según dejó escrito en el Llibre dels Fets, unos cien mil salieron hacia tierras de Castilla por Villena. Pero otros tantos resistieron y se rebelaron ante tal orden, cuyas consecuencias fueron numerosas batallas y la toma de más castillos por parte de al-Azraq y sus aliados.

Al-Azraq y Jaime I: pintura antigua de Eugene Delacroix.
Escena que bien pudo representar al-Azraq, en alguno de sus enfrentamientos.

El pacto de 1245 solo comprendía los castillos y alquerías de Margarida, Xeroles, Gallinera, Perputxent, Castell y Alcalá (donde residía). Pero, a partir de 1247, al-Azraq se hizo con el control, además, de lugares como El Castell de Guadalest, Tàrbena, La Torre de les Maçanes, Finestrat, Torres (actual pedanía de La Vila Joiosa), Pego, Planes, Laguar, Xaló, Altea, Serra, Orxeta, Sella, Confrides, Penàguila, Pop, Calp, Polop y, ya en la actual provincia de Valencia, Rugat, Llutxent y Alfàndec.

Algunas de las montañas situadas en este extenso territorio son las de Aitana, Serrella, Bèrnia, el Puig Campana o el Ponoig, entre otras.

La expulsión de al-Azraq

Hacia el año 1250, Jaime I y los cristianos ya habían recuperado numerosos lugares sublevados, aunque el astuto al-Azraq continuó controlando cierto territorio mediante treguas anuales, hasta que en 1258 uno de sus hombres de confianza le traicionó.

Fue entonces cuando Jaime I decidió asediar al andalusí hasta que, transcurridos ocho días, este se rindió, aunque no sin antes llegar a un acuerdo. Al-Azraq sería expulsado para siempre del Reino de Valencia, pero diferentes lugares como Xaló, Altea o Polop serían cedidos a familiares suyos, mediante vasallaje.

Por entonces, las tierras de las montañas ya habían sido repartidas a diferentes señores cristianos, aunque estas seguían siendo trabajadas por los mudéjares, quienes posteriormente pagarían los tributos establecidos.

Francisco Pradilla
Algo similar debió ocurrir entre al-Azraq y Jaime I, en el año 1258.

Perseverancia hasta el final

Pero al-Azraq y Jaime I se volverían a encontrar, pues el caudillo musulmán regresó a tierras de la Corona aragonesa, en el año 1276, con un numeroso ejército. Sus intenciones, como las de otros tantos musulmanes coetáneos, no eran otras que recuperar aquello que, hasta hacía escasas décadas, había sido suyo: sus tierras, su patria.

Por desgracia para el Azul, los cristianos también habían tenido tiempo para preparase y armarse, y se encontraban fuertemente asentados y organizados, de modo que la nueva rebelión fue mitigada en apenas unos meses.

El caudillo musulmán encontró su propia muerte durante la Batalla de Alcoy donde, según cuenta la leyenda, apareció San Jorge montado a lomos de su caballo blanco, para dar fin a la vida del hoy mitificado al-Azraq. Sobre este personaje histórico se han escrito varias novelas en los últimos años, como las firmadas por Just I. Sellés o Juan Arroyo.

El Castillo de al-Azraq

En la actualidad, se conoce la ruinosa fortaleza de Benissili como el Castillo de al-Azraq. Se encuentra en plena Vall de Gallinera, en la comarca de la Marina Alta, y es el lugar donde residía el mahometano, es decir, el Castillo de Alcalá. Por lo que las tres denominaciones hacen referencia a la misma fortaleza, de la que hoy solo quedan algunos restos, encaramados sobre una peñasco.

En el siguiente mapa de Google se puede ver la ubicación exacta del Castillo de al-Azraq, en torno al cual se pueden hacer diferentes rutas de senderismo.

Bibliografía:
· TORRÓ ABAD, Josep: El naixement d’una colònia: dominació i resistència a la frontera valenciana (1238-1276), Publicacions de la Universitat de València, València, 2006.


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