Viaje al pasado de la Glorieta de Elche

En la Glorieta hubo un circo, se hicieron corridas de toros y, 500 años atrás, se construyó un convento.

Si hay algo que la mayoría de los ilicitanos tenemos en común es que, en algún momento de nuestras vidas, nos hemos citado en la popular cabina de la Glorieta o, inlcuso, aún lo hacemos hoy en día. No muchas décadas atrás, esta emblemática plaza reunía a decenas de jóvenes solteros que acudían a la Glorieta a festejar, y no era extraño que algunos encontrasen aquí pareja.

Remontándonos a un tiempo anterior, a finales del siglo XIX, hallamos el origen de la plaza, que el 13 de abril de 1893 recibió el nombre de Plaza del Doctor Campello. Este ilustre doctor ilicitano ejerció la medicina en su ciudad natal, tras haber pasado dos años en Filipinas como médico de la Armada. Según decía el también ilicitano, e historiador y arqueólogo, Alejandro Ramos Folqués sobre Manuel Campelló Antón, «sus grandes amores fueron su familia, sus enfermos y sus libros». El Doctor Campello fue presidente de la Comunidad de Labradores de Elche y, además, era el propietario de la finca en la cual se halló el busto íbero de la Dama de Elche en el año 1897, actualmente convertida en el Parque Arqueológico de l’Alcúdia.

Plaza del Doctor Campello (1931).

Hasta la fundación de la Plaza del Doctor Campello, el mismo lugar se había utilizado para eventuales corridas de toros e, incluso, se instaló un circo. Esto ocurrió en muy poco tiempo, ya que hasta el año 1891 no fueron derribadas las ruinas del Convento de la Encarnación, el cual se regía por la Orden de Santa Clara. La construcción de este templo cristiano se remonta al año 1516 y, según contaba el erudito Pedro Ibarra, estaba situado «fuera de muros y por frente del ángulo sureste de la villa». Tres siglos más tarde, el convento sufrió graves desperfectos a causa de unas lluvias torrenciales, ocurridas el 6 de diciembre de 1853, y se decidió trasladar a las monjas que allí se encontraban al Convento de la Merced.  Casi todo el edificio quedó inhabitable, exceptuando una pequeña parte de este, que no quedó muy afectada y que fue utilizada como escuela hasta el año 1877, momento en que el conjunto se declaró en estado ruinoso. Además, en el año 1872, el patio del convento en desuso fue utilizado para instalar una plaza de toros de madera. Con anterioridad a la construcción del templo, en el lugar había una casa, jabonería y huerto, propiedad de Don Bernardo Perpiñán.

Plaza del Doctor Campello (1895).

En torno al desaparecido convento ya existía la llamada Correora (hoy, la calle Corredora) que, según Ibarra, recibiría este nombre debido a que en la llanura que había paralela a la muralla y foso se realizaban carreras de caballos, cuando había que celebrar alguna victoria alzancada por el rey de Aragón. Además, en el mismo siglo en que fue erigido el convento se construyó un nuevo hospital, que estuvo en uso hasta el siglo XIX, momento en que fue trasladado al Convento de San José, lugar que alberga actualmente la Biblioteca Central Pedro Ibarra.

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Adán Agulló

Apasionado de la montaña, el senderismo y el patrimonio cultural. Autor de los libros Sendas y Leyendas de Alicante, Rutas con historia por el entorno de Elche y Paseos con historia por la costa de Alicante.

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