Montaña del Cuervo: caminando entre cenizas por el primer volcán del Timanfaya

Pocas rutas tan sencillas logran impresionarte tanto: la Montaña del Cuervo es perfecta para adentrarse, sin prisas, en el alma volcánica de Lanzarote.
Así nació el volcán del Cuervo: una mirada rápida a su historia
En el corazón más primitivo de Lanzarote, donde el paisaje parece detenido en el tiempo, se alza una de las formaciones volcánicas más accesibles —y a la vez fascinantes— de toda la isla: la Montaña del Cuervo.
Este pequeño volcán, también conocido como Caldera del Cuervo o Montaña de las Lapas, es perfecto para una ruta corta y sencilla, ideal incluso para hacer con niños o personas poco habituadas a caminar. El sendero, bien señalizado, rodea el cono y permite adentrarse en la propia caldera, lo cual no es muy habitual en este tipo de formaciones.
Con unos 388 metros de altitud (390 según el IGN) y una extensión de 23 hectáreas entre caldera y laderas, este volcán no impresiona por su tamaño, sino por su historia: fue el primer volcán que entró en erupción el 1 de septiembre de 1730, dando inicio a las violentas erupciones que durante seis años transformaron esta parte de la isla y configuraron el actual Parque Nacional de Timanfaya.
La Montaña del Cuervo no forma parte del parque nacional en sí, pero está muy cerca: se encuentra a solo 2,3 kilómetros al sureste, dentro del Parque Natural de los Volcanes, un espacio protegido de gran valor geológico y paisajístico. A escasos 3 kilómetros hacia el suroeste aparecen, como un milagro entre la lava, los singulares viñedos de La Geria, donde se cultiva la vid de forma tradicional en hoyos de ceniza volcánica.
Caminar por aquí es como retroceder siglos. No hay ruido, solo viento y piedra. Las formas del terreno hablan de fuego, de destrucción… y también de cómo la vida vuelve, poco a poco, a colonizar el suelo volcánico. Si decides visitar este lugar, hazlo con respeto y sin prisas. El paisaje te lo agradecerá.

¿Cómo llegar al volcán del Cuervo?
La forma más sencilla de llegar al volcán del Cuervo se realiza en coche, que para los turistas suele ser de alquiler en Lanzarote. Debemos llegar a la carretera LZ-56, la cual se adentra en el Parque Natural de los Volcanes, y en la cual existe un aparcamiento de tierra junto a la carretera, desde donde comenzamos la ruta de senderismo hacia el volcán.
En el siguiente mapa de Google se puede ver la ubicación exacta a la que debemos llegar con nuestro vehículo, para visitar el volcán del Cuervo.
Ruta de senderismo al volcán del Cuervo
Longitud: 3 km la opción corta; 4,5 km la ruta circular.
Duración: entre 60 y 90 minutos (o más, según las paradas que hagamos para observar el entorno y hacer fotos).
Desnivel: 40 metros.
Tipo de ruta: ida y vuelta por el mismo camino (opción corta); semicircular la opción que rodea el volcán.
Dificultad: baja en ambas opciones.
Antes de ponerte en marcha, ten en cuenta que —aunque esta sea una ruta sencilla— el terreno es abrupto, pedregoso y con zonas de lapilli (esa grava volcánica fina que se cuela por todas partes). Un calzado adecuado (preferiblemente botas o zapatillas de senderismo con buena suela) marcará la diferencia.
También es recomendable llevar algo de agua, especialmente en los meses cálidos, y alguna pieza de fruta o tentempié si vas con niños o prefieres tomarte el paseo con calma. No hay sombra ni fuentes en todo el recorrido.

Y, por supuesto, respeto absoluto al entorno:
- No recojas piedras, ni líquenes, ni plantas.
- No dejes basura, ni siquiera biodegradable. Todo debe volver contigo.
- No salgas del sendero marcado. El terreno circundante, el llamado malpaís, además de escarpado y frágil, es uno de los ecosistemas más delicados y difíciles de regenerar.
Nada más aparcar, si te giras hacia el otro lado de la carretera, verás dos formaciones volcánicas imponentes: la Montaña Negra, justo enfrente, y un poco más al norte la Montaña Colorada, ambas ligeramente más altas que la Montaña del Cuervo. También pueden visitarse mediante senderos, aunque no son tan accesibles como la ruta que nos ocupa ahora.

Comenzamos el recorrido con la carretera a nuestra izquierda, avanzando hacia el suroeste por un camino ancho de tierra negra. Desde los primeros pasos, el paisaje impresiona: una extensión caótica de lava solidificada, lapilli y roca desgarrada se extiende hasta perderse en el horizonte.
En apenas un par de minutos, el sendero gira hacia el oeste y nos dirige de forma casi directa hacia la Montaña del Cuervo, que parece surgir de la nada. Poco antes del primer kilómetro, llegamos a la base del volcán. Allí, el camino se bifurca: si giramos a la derecha, tras unos 200 metros alcanzamos el acceso a la caldera, abierta hacia el norte.

Entrar en el cráter es tan fácil como inesperado: una senda descendente, sin apenas desnivel, nos conduce hasta el interior. Desde dentro, se puede apreciar perfectamente la forma ovalada del cráter, su coloración oscura y los detalles geológicos que lo hacen único.
En este punto, puedes optar por regresar por el mismo camino o —si aún hay energía y ganas— salir del cráter y continuar hacia la izquierda, bordeando el volcán por su cara oeste. Es un tramo igualmente sencillo, que ofrece vistas espectaculares del entorno volcánico y completa la ruta circular.

Si el cielo está parcialmente cubierto, te espera un regalo visual: el mar de lava cambia de color según pasan las nubes y los rayos de sol, creando un juego de luces que parece sacado de otro planeta. También llaman la atención los líquenes que colonizan la roca: formas humildes pero esenciales, que nos recuerdan que la vida siempre encuentra la manera de empezar de nuevo.
Y al fondo, hacia el oeste-noroeste, asoman las siluetas de las Montañas de Fuego, dentro del Parque Nacional de Timanfaya. Un horizonte que resume toda la fuerza de esta isla: fuego, lava, viento… y silencio.
En el siguiente mapa de Wikiloc se puede ver, de forma detallada, esta ruta senderista por el volcán del Cuervo, tal vez la más fácil y sencilla de realizar en Lanzarote, apta incluso para hacer en familia y con niños.
Otras actividades cerca del volcán del Cuervo
Tras recorrer la Montaña del Cuervo, con su silencio mineral y su cráter abierto al cielo, tal vez te apetezca seguir adentrándote en este paisaje de otro mundo. Muy cerca se encuentra el Parque Nacional de Timanfaya, ese lugar donde el fuego dejó cicatrices que todavía parecen latir bajo los pies.
La visita solo puede hacerse con guía o mediante recorridos organizados, y eso —lejos de ser un inconveniente— es casi un acto de respeto. Son medidas que ayudan a conservar un entorno que no está ahí para nuestro disfrute inmediato, sino para recordarnos de dónde venimos… y todo lo que podríamos perder si no lo cuidamos.
Explorar Timanfaya es una experiencia diferente. No es una ruta al uso ni un sitio donde hacerse mil fotos. Es un lugar para mirar, escuchar y entender. Si vas, hazlo con esa actitud: de visitante humilde, no de consumidor de paisajes.
Si te apetece profundizar en la historia geológica de la isla, sus erupciones y su biodiversidad, esta es una excelente forma de hacerlo sin dejar huella.
Además, toda esta zona central de Lanzarote esconde paisajes igualmente impresionantes: los viñedos tradicionales de La Geria, los campos de lava del Parque Natural de los Volcanes, o pueblos tranquilos como Yaiza, que parecen suspendidos entre el tiempo y la roca.
Todo invita a tomarse la isla con calma, a saborearla paso a paso.
- Tour por el Parque Nacional del Timanfaya (31 €). Más info y/o reservar.
- Tour por el Timanfaya, viñedos de La Geria y Charco de los Clicos (39 €). Más info y/o reservar.
- Tour por el Timanfaya, Mirador del Río, Cueva de los Verdes y Jameos del Agua (69 €). Más info y/o reservar.
- Tour por los viñedos y bodegas de La Geria (80 €). Más info y/o reservar.
Este tipo de rutas, aunque fáciles, transcurren por un entorno extremadamente frágil. La Montaña del Cuervo es un aula viva de geología, y caminar por sus senderos debe ser un acto de contemplación, no de consumo rápido. Evita salirte del trazado, no dejes basura ni piedras amontonadas, y sobre todo, no contribuyas a la masificación compartiéndolo sin contexto. Si te ha gustado esta ruta, compártela solo con quien sepas que sabrá cuidarla tanto como tú.
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