Senda Ecológica de Toledo: ruta en familia junto al río Tajo

Senda Ecológica de Toledo: ruta en familia junto al río Tajo

La sorprendente Senda Ecológica de Toledo rodea la ciudad a través de una ruta muy fácil junto al caudaloso río Tajo, totalmente apta para hacer con niños y en familia.

¿Qué es la Senda ecológica de Toledo?

La Senda ecológica de Toledo es una ruta corta y sencilla, la cual discurre junto al río Tajo a su paso por la histórica ciudad de Toledo, y en cuyo itinerario podemos conocer un importante rincón natural del municipio, así como diferentes puentes y edificios históricos rodeados de leyendas.

¿Cómo llegar al inicio de la ruta?

Existen diferentes puntos desde donde podemos comenzar, y terminar, nuestra ruta o paseo por la Senda ecológica de Toledo (o Senda ecológica del Tajo), aunque lo más recomendable es partir desde el oeste del centro histórico, es decir, desde el Mirador del Puente de San Martín.

Desde este puente, caminaremos con el río Tajo a nuestra derecha, hasta llegar al este del casco antiguo, a muy poca distancia del Puente de Alcántara. La ruta no termina en el mismo punto de partida, sino en el otro extremo de Toledo, por lo que podemos aprovechar para recorrer sus calles mientras regresamos al punto donde hayamos aparcado.

Podemos aparcar junto al Mirador del Puente de San Martín, que es zona naranja (hay que pagar por estacionar), o bien podemos utilizar alguno de los aparcamientos gratuitos situados a las afueras del casco antiguo, como el del Paseo del Circo Romano o el de Azarquiel.

En este último caso, podemos comenzar el Paseo ecológico de Toledo desde la zona del Puente de Alcántara, para hacer la ruta al revés, ya que este puente queda muy cerca del parking de Azarquiel.

En el siguiente mapa de Google se muestra el punto exacto al que debemos llegar con nuestro vehículo, para aparcar junto al Puente de San Martín, donde la hora de estacionamiento cuesta en torno a 0,85 euros.

Senda ecológica de Toledo: ruta junto al río Tajo

Longitud: 3 kilómetros (6 km ida y vuelta).
Duración: 2 horas.
Desnivel: 90 metros.
Tipo de ruta: ida y vuelta por el mismo camino (opcionalmente circular, por el interior del casco antiguo).
Dificultad: baja.

Como ya se ha comentado, podemos comenzar la ruta de la Senda ecológica del Tajo desde el Puente de San Martín (oeste) o desde el Puente de Alcántara (este), en función de dónde hayamos aparcado nuestro vehículo.

Así mismo, podemos regresar por el mismo camino, junto al río Tajo, o bien podemos hacer una ruta circular, si volvemos al punto de partida callejeando por el centro histórico de Toledo, tal como se muestra en el siguiente mapa de Wikiloc.

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El itinerario de esta ruta no tiene posibilidad de pérdida, pues consiste en caminar, en todo momento, por un camino bien definido junto al río Tajo.

Si comenzamos desde el oeste de Toledo, el primer punto de interés que encontramos es, a la derecha del mirador, el Torreón del Baño de la Cava, con tres puertas a diferentes niveles. Según se cree, originalmente habría formado parte de un puente de barcas de origen árabe.

Senda ecológica de Toledo: Torre del Baño de la Cava.
A la izquierda, la Torre del Baño de la Cava, desde la orilla opuesta del río Tajo.

Así mismo, la leyenda cuenta que la Cava era una joven llamada Florinda, quien solía bañarse frente a esta torre. Era hija del gobernador de Ceuta y, a su vez, huésped del rey visigodo Don Rodrigo, quien terminó por forzarla atraído por su belleza.

La venganza de Don Julián, padre de Florinda, no fue otra que facilitar al musulmán Tariq y a sus secuaces la invasión de Hispania, gesta que lograron en la Batalla de Guadalete, en el año 711, donde el rey Rodrigo perdió su reino y su vida.

Seguimos nuestra ruta junto al río Tajo y enseguida pasamos bajo el Puente de San Martín, cuyo origen se remonta al siglo XIV. Sin duda, este es uno de los puentes que más sorprende en Toledo, con nada menos que cinco arcos y dos robustas torres hexagonales.

Senda ecológica de Toledo: Puente de San Martín.
Puente de San Martín (Toledo).

Antaño se cobraba una tasa, o pontazgo, por cruzar este puente, el cual también cuenta con su propia leyenda. Según cuenta la tradición, la mujer del alarife (maestro de obras) quemó la estructura que sujetaba el arco principal del puente, aún en construcción, una noche de tormenta.

Como era de esperar, el puente se vino abajo. Llevó a cabo este acto ante los temores de su marido, quien presagiaba que el puente se derrumbaría al retirar las cimbras de sujeción, debido a un error de cálculo, con la consecuente pérdida de prestigio en su oficio.

De este modo, los toledanos pensaron que el impacto de un rayo había sido el responsable de la destrucción del Puente de San Martín, pudiendo el alarife comenzar de nuevo, y con mayor acierto, la construcción de tan importante obra.

Tras una pausa observando este majestuoso puente de Toledo, continuamos con nuestra ruta por la Senda ecológica del Tajo y enseguida vemos, a la derecha, el antiguo Molino de Santa Ana y la Presa de San Martín, cuyo conjunto funcionó como central hidroeléctrica hasta la década de 1960.

Senda ecológica de Toledo: Presa de San Martín, en el río Tajo.
Presa de San Martín, en el río Tajo (Toledo).

Desde este punto, avanzamos unos 500 metros con el río Tajo a nuestra derecha y pronto vemos, a la izquierda, los maltrechos restos de la Torre de Alfarach, popularmente conocida como El Cubillo. Se trata de una torre mozárabe datada hacia el siglo XII, que marcaría el límite sur de la judería de Toledo.

Frente a esta torre vemos, en medio del río Tajo, tres antiguas estructuras de los antiguos Molinos del Daican y de la Reyna, destinados a moler grano y ya documentados en el siglo XII.

Senda ecológica de Toledo.
Restos de molinos en el río Tajo (Toledo).

Continuamos nuestro paseo natural y cultural junto al Tajo y, unos 200 metros más adelante, vemos una cuesta que asciende hacia la izquierda, por la cual podemos subir momentáneamente para observar los restos de los Baños Árabes de Tenerías.

En estos baños islámicos se purificarían los fieles, quienes posteriormente accederían a la Mezquita de al-Dabbāgīn (de los curtidores, o de las tenerías), cuyo espacio ocupa actualmente la Iglesia de San Sebastián.

Senda ecológica de Toledo: baños árabes de Tenerías.
Baños árabes de Tenerías (Toledo).

Tras esta pausa para observar los baños árabes, regresamos a la Senda ecológica de Toledo y pronto vemos, a la derecha, otra presa o azud, la cual estaba antaño asociada a los Molinos y batanes de San Sebastián. Los habitantes del barrio aledaño se dedicaban al curtido de pieles, al menos desde época árabe.

En este punto, si miramos hacia la orilla opuesta del río Tajo, podemos ver los restos (la base) de la central hidroeléctrica de Romayla la Nueva, construida en 1915 sobre los restos de un antiguo molino harinero.

Seguimos nuestra ruta por el Paseo ecológico de Toledo y, unos 400 metros más adelante vemos, a la derecha, los restos del Molino del Hierro, frente a la Presa de Saelices y, en la otra orilla del río, los restos del Molino de Saelices. Este último fue convertido en central hidroeléctrica, en la última década del siglo XIX.

Avanzamos unos 200 metros y llegamos a la Torre del Hierro, datada hacia el siglo XII y la cual formaba parte del recinto defensivo de Toledo, situada junto a la desaparecida Puerta del Hierro. En la década de 1970 fue reconstruida, ya que se encontraba en ruinas.

Inmediatamente a continuación de esta torre se encuentra la zona de la Barca de Pasaje (o Pasaje de la Barca), que originalmente permitía el acceso a los molinos de la orilla opuesta del río Tajo, así como a la Ermita del Valle.

Pegada a este peculiar embarcadero encontramos la Casa del Diamantista, que no hay que confundir con el hotel del mismo nombre, situado a poca distancia de la Torre del Hierro. Esta bella casa fue propiedad del orfebre donostiarra José Navarro, en pleno siglo XIX.

Tal era su reputación, que la futura reina Isabel II le encargó fabricar su corona. En torno a este hecho, existe una popular leyenda toledana, según la cual, unos duendes le habrían ayudado a terminar la elaborada y compleja corona, ante los temores del orfebre de no entregar una pieza perfecta a tiempo.

Justo frente a la Casa del Diamantista, al otro lado del río, se eleva el cerro del Bu. Desde nuestra posición no vemos su cúspide, donde se encuentra un importante yacimiento arqueológico ocupado en diferentes épocas, desde antes de la Edad del Bronce.

Y también cuenta el cerro del Bú con sus propias leyendas. Una de estas cuenta cómo un sacerdote se enamoró de una joven, a la que debía sacrificar para complacer a un Dios demoníaco llamado Baal-Cebú. Pero en lugar de quitarle la vida, ambos huyeron juntos, y Baal-Cebú maldijo el cerro, condenando a odiarse a todos los amantes que allí se besaran.

Otra leyenda cuenta que en el cerro del Bú se encuentran los restos de la Torre del Diablo, que no es otra cosa que una entrada al inframundo, la cual se abre las noches de luna llena, dejando ver un resplandor rojizo y fulgurante.

Tras esta breve pausa, retomamos la marcha y seguimos con nuestro paseo por la Senda ecológica de Toledo. Debemos rodear la Casa del Diamantista, para volver a caminar con el río Tajo a la derecha.

Transcurridos unos 600 metros, justo antes de subir al pequeño puente de la ronda de Juanelo (el nuevo puente de Alcántara), a la derecha y sobre la carretera podemos ver los muy escasos restos de un acueducto romano, el cual cruzaba el río Tajo.

Senda ecológica de Toledo.
Puente Nuevo de Alcántara (Toledo).

Este acueducto canalizaba el agua desde la presa de Alcantarilla hasta Toledo, en un recorrido de 38 kilómetros de canalizaciones, y estuvo en funcionamiento hasta el siglo IX. Según se cree, habría tenido una altura de unos 50 metros, frente a los 34 del de Segovia.

Frente a nosotros vemos ahora el Puente Nuevo de Alcántara, construido entre 1929 y 1933 para desviar el tráfico desde el Puente de Alcántara. La Senda ecológica de Toledo nos conduce a la parte superior de primer puente, el más pequeño, y llegamos al puente monumental paseando junto al asfalto.

Entre ambos puentes podemos ver la presa del Artificio, en cuya orilla opuesta aún se observan los restos de una central hidroeléctrica construida en 1897, en el lugar donde antaño se erigían los molinos de Montoya y Palazuelos (o de San Servando).

Así mismo, en el siglo XVI desde esta presa se conseguía subir agua a la ciudad de Toledo desde el río Tajo, superando un desnivel de nada menos que 100 metros, gracias al importante Artificio de Juanelo, el cual superó al tornillo de Arquímides.

En el lugar que ocupaba el Artificio de Juanelo se construyó, hacia el año 1870, el edificio de las Turbinas de Vargas, las cuales proporcionaban electricidad y agua a los toledanos. Desafortunadamente, casi la totalidad de la estructura fue demolida en el año 1999.

Sin duda, el Puente de Alcántara es el monumento que más destaca del final de nuestra ruta por el Paseo ecológico de Toledo. Su construcción se remonta al siglo III, en época romana, y fue reconstruido o restaurado en diferentes ocasiones, en épocas islámica y cristiana.

Senda ecológica de Toledo: Puente de Alcántara.
Puente de Alcántara (Toledo).

De hecho, Alcántara significa «el puente» en árabe, por lo que la denominación actual es de algún modo redundante, tal como ocurre con la toponimia de otros monumentos y puntos geográficos de la Península.

Originalmente, el Puente de Alcántara contaba con tres arcos, aunque uno de ellos fue tapiado en época islámica. Así mismo, la torre más cercana al casco antiguo data del siglo XIII, aunque más tarde sería modificada por los Reyes Católicos. En el extremo opuesto también había una torre, la cual fue sustituida por un arco triunfal barroco en el año 1721.

Al otro lado del río Tajo también vemos, a mayor altura, el portentoso Castillo de San Servando, cuyo origen se remonta a los albores del siglo XI, inicialmente como monasterio, para ser reconvertido en alcázar algunas décadas más tarde.

Senda ecológica del Tajo: Castillo de San Servando (Toledo).
Castillo de San Servando (Toledo).

Ya en el siglo XX, el Castillo de San Servando se utilizó como sede temporal de las Cortes de Castilla-La Mancha, entre 1983 y 1987. Actualmente es un albergue juvenil, donde también tienen lugar diferentes conferencias y cursos.

Y en este punto, desde el Puente de Alcántara y observando el cercano Castillo de San Servando en las alturas, finaliza este entretenido paseo por la Senda ecológica de Toledo. Tan solo nos queda regresar al punto donde habíamos aparcado, dando un paseo por las calles del centro histórico.

Free tour por Toledo

Además de la Senda ecológica de Toledo, si aún no hemos visitado a fondo los lugares más importantes del casco antiguo de la ciudad, podemos hacer una visita guiada de la mano de un guía profesional, a través de un free tour por Toledo.

Esta visita guiada tiene una duración de 1 hora y 30 minutos, suele tener 3 turnos cada día (10:30, 12:30 y 18:30) y es necesario reservar previamente, a través de Civitatis.

Enlaces de interés:
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