Castillo de Biar (Alicante): historia de la fortaleza almohade

El Castillo de Biar conserva una de las únicas bóvedas nervadas almohades de la Península, cuya característica comparte con el cercano Castillo de Villena.
Debemos remontarnos al siglo XII, a época de dominación islámica, para encontrar los orígenes del Castillo de Biar. O, al menos, de una parte de la fortaleza actual. De tal época destaca la Torre del Homenaje y su característica bóveda nervada almohade.
El Castillo de Biar fue construido sobre un cerro a unos 750 metros de altitud, a medio camino entre Villena (al oeste) y Banyeres de Mariola (al este), en la zona que actualmente se corresponde con la comarca alicantina del Alto Vinalopó.
Según lo pactado en los tratados de Cazorla (1179) y de Almizra (1244), el cercano Castillo de Villena quedaba ya dentro del Reino de Castilla, mientras que Aragón ostentaba el derecho sobre el Castillo de Biar, que aún estaba habitado por los musulmanes.

Tal como ocurrió con gran parte de las fortalezas de esta zona, tras la Conquista cristiana del municipio en el año 1245 por parte del rey Jaime I de Aragón, el Castillo de Biar pasó a formar parte de la linea defensiva frente al cercano Reino de Castilla.
La toma del Castillo de Biar no fue del todo fácil para Jaime I el Conquistador, pues el asedio se prolongó durante nada menos que seis meses. Para lograr su objetivo, se utilizó el arma de guerra conocida como fonébol, la cual consistía en una gran honda para lanzar piedras muy pesadas.
Así mismo, tras la Conquista cristiana el Castillo de Biar fue ocupado en diferentes ocasiones por los mudéjares sublevados, capitaneados por el incansable al-Azraq.
Posteriormente, la fortaleza permaneció infranqueable y en manos de Aragón durante la Guerra de los Dos Pedros (1356 – 1369), a pesar de los intentos por parte de Castilla de ocupar Biar.

Lo mismo ocurrió durante la Guerra de Sucesión Española (1701 – 1713), ya que Biar se posicionó a favor de la Casa de Borbón. Las tropas austracistas no consiguieron tomar el castillo.
A partir del siglo XVIII y hasta el XIX, el interior del recinto del Castillo de Biar se utilizó como cementerio, sobre todo junto al lienzo de la muralla oeste.
La fortaleza fue declarada Monumento Nacional en 1931. Ya en el siglo XXI, entre los años 2009 y 2010, se llevó a cabo una importante restauración, con la reconstrucción parcial y consolidación de diferentes partes del recinto.
Actualmente, el Castillo de Biar cuenta también con la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) y forma parte de la Ruta de los Castillos del Vinalopó, la cual recorre las diferentes fortalezas ubicadas junto al curso del río o cerca de este.
Una fortaleza irregular y algo caótica
Según las investigaciones arqueológicas, la muralla islámica carecía de torres esquineras. Estas fueron construidas posteriormente, ya en época cristiana, tras diferentes ampliaciones y reconstrucciones llevadas a cabo hasta el siglo XVI.
Estas investigaciones también indican el desorden constructivo del Castillo de Biar, el cual presenta diferentes sistemas y elementos superpuestos, posiblemente resultado de actuaciones llevadas a cabo sin el tiempo necesario, entre conflictos bélicos muy cercanos.
La planta de la fortaleza es muy irregular, ocupa más de 1500 metros cuadrados y fue construida adaptándola al escarpado cerro, el cual cuenta con protección natural en su parte norte, donde se precipita un acantilado y desde donde se observa una perfecta panorámica del entorno.

Actualmente, gracias a las restauraciones llevadas a cabo en las últimas décadas, el Castillo de Biar aún cuenta con gran parte de las dos murallas del recinto: una interior, con 3 torres semicirculares; y otra exterior, con 4 torres del mismo tipo.
Entre ambas murallas se conservan los restos de un aljibe sin bóveda. Ya en el interior de la segunda muralla, a la que se accede por una puerta islámica parcialmente tapiada por una de las torres, encontramos la gran Torre Maestra, o del Homenaje, presidiendo un gran patio.
Esta torre cuadrangular de tres pisos fue construida con tapial en época almohade y conserva una de las únicas bóvedas nervadas de la Península. Ya en época cristiana fue ampliada hasta alcanzar los 19 metros de altura actuales.

En la actualidad el patio central del Castillo de Biar solo conserva los basamentos de algunas de las edificaciones construidas, sobre todo, en época cristiana.
Este espacio, protegido por las murallas de la fortaleza, albergaba diferentes dependencias como la vivienda del alcaide, el cuerpo de guardia, un pajar, cocina, horno, comedor, despensa y establo, además de una iglesia y la ya citada Torre Maestra.
Enlaces de interés:
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