Torre de la Calahorra (Elche): de edificio defensivo a casa señorial

La Torre de la Calahorra de Elche es uno de los edificios históricos más antiguos en uso de la ciudad, cuyo origen se remonta a la época de dominación islámica.
Se cree que esta robusta torre de la Elche islámica (Ils) pudo ser un edificio exento y adelantado a la muralla, a modo de fortaleza, cuya construcción se remonta a los siglos XII y XIII. La Torre de la Calahorra defendía y protegía la medina andalusí y, más tarde, la villa cristiana, tras ser reconstruida y reformada.
Ya en época de dominación cristiana, a escasos metros de la Torre de la Calahorra se encontraba la Puerta Lucentina (o de Alicante) de la muralla, la cual daba salida hacia el este del recinto amurallado.
En torno a la torre existían otros edificios contemporáneos, como unos baños árabes cuyos restos podemos ver actualmente bajo el Convento de la Merced, o la mezquita principal del asentamiento islámico, sobre la cual fue construida la Basílica de Santa María, en el actual centro histórico de Elche.

En el siglo XV fue anexionado un edificio en la parte oriental de la Torre de la Calahorra, que sería utilizado como almudín (almacén de grano) y que, en origen, debió ser un pórtico con arcos que más tarde sería cerrado.
Según el arqueólogo e investigador ilicitano Pedro Ibarra Ruiz (1858 – 1934), esta torre perdió dos tercios de su altura en el fatal terremoto de 1829, el cual afectó principalmente a la vecina comarca de la Vega Baja, donde perecieron un total de 389 personas.
En la segunda década del siglo XIX, el almudín y la Torre de la Calahorra fueron reconvertidos en vivienda por Rafael Brufal Melgarejo, Marqués de Lendínez. Se abrieron diferentes ventanas en los gruesos muros de la torre y se añadieron las almenas situadas en la cubierta del edificio.
El antiguo almudín ya había perdido su uso original y pasó a ser utilizado como salón de baile y lugar de reuniones de la masonería ilicitana. El polifacético Pedro Ibarra se encargó de la decoración de esta sala, en la cual plasmó diversos motivos egipcios sobre la vida y la muerte. Si los reunidos eran sorprendidos en uno de sus encuentros clandestinos, podían huir a través de una trampilla que conectaba con el sótano.

Ya en la primera década del siglo XX, la Torre de la Calahorra de Elche fue adquirida por el acaudalado caudetano José Revenga y la entregó como regalo a su esposa, Asunción Ibarra. Esta mujer era la sobrina del ya mencionado Pedro Ibarra, así como viuda del Dr. Campello, propietario del lugar donde se halló la Dama de Elche: l’Alcudia.
La Calahorra fue sometida entonces a una importante reforma, quedando convertida en una casa señorial. El muralista alcoyano Agustín Espí Carbonell se encargó, bajo la dirección del tío de Asunción, de la decoración de las diferentes estancias del edificio.
En la actualidad, la Torre de la Calahorra alberga una exposición permanente con diferentes obras de renombrados artistas, tanto locales como foráneos, incluyendo a Mariano Antón, Vicente Albarranch, Joaquín Sorolla o Cecilio Pla, entre otros. Tanto la torre como estas obras se pueden visitar de forma gratuita los domingos, normalmente de 10:00 a 14:00, del mismo modo que otros lugares y museos de Elche, como el Palacio de Altamira o los Baños Árabes.

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