El discreto arrecife de coral de Santa Pola

La costa mediterránea peninsular no deja de sorprender a quienes la visitan ni a quienes habitan en los municipios del litoral levantino, pues son numerosas las maravillas naturales e históricas que esta franja alberga.

El municipio de Santa Pola (Alicante) esconde una de estas joyas, que no es otra que un inmenso atolón en el que, hace millones de años, habitaba un extenso arrecife de coral. Y es que este arrecife, hoy fósil y convertido —o evolucionado— en imponente cabo, cuenta con una corta vida geológica de en torno a seis millones de años de antigüedad. Son muchos quienes descubren, por primera vez, que la actual sierra de Santa Pola fue un arrecife coralino y, sus pequeños barrancos, los diferentes canales de intercambio de agua marina entre la laguna interior del arrecife y el exterior del atolón. Basta con echar un vistazo en los acantilados del cabo, lugar en el que, en multitud de puntos, se distinguen con facilidad las formaciones coralinas y otros fósiles propios del fondo marino.

Pero la historia del cabo de Santa Pola (o Cap de l’Aljub) no termina en su origen —geológicamente hablando—, pues el paraje esconde lugares como el yacimiento Neolítico de la cueva de las Arañas (cova de les Aranyes) o las torres vigía de la Atalayola y d’Escaletes, las cuales fueron erigidas hacia el siglo XVI, junto con otras tantas torres a lo largo del levante peninsular, para defender la costa de los ataques de piratas berberiscos. Merece la pena realizar la fácil caminata que, desde la torre d’Escaletes (al sur del cabo), llega a la de la Atalayola, la cual alberga, desde el año 1858 y tras algunas reformas y remodelaciones, el actual faro de Santa Pola. Desde este se obtienen unas vistas espectaculares de la isla de Tabarca, bahía de Alicante y numerosas montañas como la sierra de Aitana.

Faro de Santa Pola
Faro de Santa Pola.

A escasos metros del faro existen diferentes construcciones militares de la Guerra Civil Española (1936 — 1939), entre las cuales podemos encontrar diferentes defensas antiaéreas inacabas, así como dos baterías, de doce metros de diámetro, conectadas por un túnel subterráneo. Al oeste de estas se pueden ver los restos de los pabellones destinados a alojar a las tropas republicanas, encargadas de derribar a los aviones franquistas procedentes de la isla de Mallorca y con destino al puerto de Alicante —uno de los objetivos a destruir—.

Como se puede comprobar, son varios los lugares por descubrir en la sierra y cabo de Santa Pola. Sin duda, una visita al lugar es la mejor forma de conocer y valorar, con detalle, una parte de nuestra historia geológica, natural y bélica.


Estos y otros datos interesantes se recogen en el libro Paseos con historia por la costa de Alicante, ya disponible en librerías.

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Adán Agulló

Apasionado de la naturaleza y el patrimonio cultural. Técnico Superior en Sistemas de Telecomunicaciones e Informáticos. Autor de libros de viaje y senderismo; el último: «Paseos con historia por la costa de Alicante».

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