Palmito: la palmera autóctona de la Península

Actualizado el 02/05/2019.

El palmito crece en terrenos áridos y rebrota, con facilidad, en áreas que han sufrido incendios.

Aquellas personas excursionistas o amantes de la naturaleza conocerán bien esta planta, el palmito (Chamaerops humilis), que en el Península Ibérica se distribuye por las regiones más áridas de la costa mediterránia, en lugares como cabo de Gata (Almería), cabo de Palos (Murcia) o cabo de Santa Pola (Alicante), entre otros tantos. Además, el palmito es endémico, también, de las cercanas islas Baleares, así como de las costas mediterráneas de Italia y Marruecos. Asimismo, se cree que el palmito es una de las tres únicas especies endémicas del continente europeo, junto con la palmera datilera de Creta (Phoenix theophrasti) y la palmera ibérica (Phoneix Iberica), descubierta en Elche en 2016 (leer noticia).

Entre las numerosas especies de palmeras que actualmente podemos encontrar en diferentes parques, jardines o parajes naturales de la Península, el palmito destaca por ser la única planta que crece de forma natural. Según el área geográfica, es también conocido como palmera enana, palmito mediterráneo, garballó, margalló, palmitera, palma menor o palmereta de secà, entre otras denominaciones locales. Se trata de una pequeña palmera de porte bajo, de muy lento crecimiento, la cual suele emerger en pequeños grupos que parecen formar un arbusto ramificado. Muy raramente alcanza los cuatro metros de altura. Posee unos pequeños dátiles, rojizos y negruzcos al madurar, que sirven de alimento para diferentes animales mamíferos, así como para tratar algunas dolencias, ya que tienen propiedades astringentes.

Palmito en el Cap d’Or (o Punta de Moraira, Alicante).

El palmito se encuentra, sobre todo, en zonas de monte bajo cercanas y pegadas a la costa mediterránea. Es, en este clima cálido y seco, donde la planta del palmito se desarrolla de forma óptima, pues resiste la sequía, así como suelos pobres y salinos. Es por ello que se emplea, con frecuencia, para la ornamentación de jardines, ya que requiere muy poco mantenimiento.

Palmito en la Vall de Laguar (Alicante).

La yema (o cogollo) de esta palmera enana es comestible y no es difícil ver, en diferentes supermercados, cogollos de palmito enlatados, procedentes de plantaciones controladas. Otras partes fibrosas de la planta se han utilizado, desde antaño, para la fabricación de escobas, cuerdas o esteras, entre otros productos, aunque esta práctica artesanal ha ido disminuyendo en las últimas décadas.

Asimismo, a muy poca distancia de la costa mediterránea, en la provincia de Alicante, destaca otra palmera de mayor porte, que en este caso fue introducida por el hombre siglos atrás. Y es que el mayor Palmeral de Europa se encuentra en la ciudad de Elche, el cual cuenta con miles de palmeras datileras (Phoenix dactylifera), repartidas por los numerosos huertos, parques y jardines de la ciudad. El extenso Palmeral de Elche cuenta con más de 200.000 ejemplares de palmera y fue declarado Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO, en el año 2000. Y, como otros tantos municipios, Elche también cuenta con numerosos ejemplares del resistente palmito para ornamentar sus diferentes jardines.

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Adán Agulló

Apasionado de la montaña, el senderismo y el patrimonio cultural. Autor de los libros Sendas y Leyendas de Alicante, Rutas con historia por el entorno de Elche y Paseos con historia por la costa de Alicante.

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